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Alarma máxima en Ceuta ante el 23-S: el temor a lo que pueda pasar mientras Marruecos vota

Alarma máxima en Ceuta ante el 23-S: el temor a lo que pueda pasar mientras Marruecos vota

El Gobierno marroquí ha establecido un riguroso cerco de seguridad en el paso limítrofe con Ceuta antes de sus comicios parlamentarios, según informa este lunes Juan Carlos Sanz para El País. Esta movilización responde a las advertencias transmitidas por la legación diplomática española en Rabat, recogidas por la prensa local, sobre la posibilidad de una nueva tentativa multitudinaria de entrada irregular coincidiendo con la cita electoral del miércoles. 

Como consecuencia, el área de Fnideq (Castillejos, en español) amaneció fuertemente custodiada el domingo mediante un despliegue sin precedentes: unos 40 vehículos policiales -incluyendo blindados-, al menos cuatro camiones cisterna equipados con cañones de agua y cientos de uniformados vigilando el límite exterior de la Unión Europea, apenas dos meses después de la crisis migratoria de finales de julio.

Pese a que manifestantes trataron de interrumpir la circulación en el sector español, el tránsito en el puesto fronterizo se mantuvo restringido pero activo. "He cruzado con normalidad, ahora no pasa mucha gente", explicaba Mohamed, ceutí de 35 años empleado en hostelería, al diario del Grupo Prisa. 

Entretanto, guardias apostados en los riscos litorales impedían cualquier aproximación a la línea divisoria. En el mar, las defensas de alambre de espino y las vallas metálicas se adentran varios metros sobre el agua y los espigones para bloquear el paso a nado bajo fuertes rachas de levante.

A lo largo del trayecto por carretera que une Tánger con Castillejos se han multiplicado los puestos de intercepción, donde miembros de la Gendarmería y efectivos sin uniforme solicitan sistemáticamente la identificación a los menores de treinta años. Estimaciones vecinales calculan en torno a 3.000 los uniformados movilizados -con apoyo de destacamentos castrenses-, quienes ocupan instalaciones industriales que quedaron desiertas tras la clausura del porteo comercial. 

Esta presencia masiva sucede a unas maniobras preventivas extraordinarias realizadas el pasado jueves en Bab Sebta, mientras colectivos humanitarios constatan que los grupos subsaharianos refugiados en los montes cercanos de Belyunes han cesado sus movimientos ante la presión policial.

En las calles de Castillejos persiste el desasosiego de familias cuyos parientes lograron alcanzar suelo español durante los desbordamientos de julio. Hasán, comerciante de unos 50 años cuya hija de 24 años cruzó a nado, relata la precariedad de la zona: "Estamos esperando a que se calme la situación para intentar conseguirle los papeles y que pueda llegar a la Península, donde tenemos familia". Su hija permanece oculta en Ceuta con ayuda económica puntual de sus padres: "Desde entonces esta semioculta en casa de un pariente. Le enviamos algo de dinero, lo que podemos, para que siga adelante, porque ella ya no quiere volver aquí. Aquí no hay futuro en los últimos tiempos; hay quien tiene que vender los muebles para poder comer".

Convocatorias digitales y supuestas "injerencias"

La tensión se intensificó tras los avisos de la delegación diplomática española sobre convocatorias digitales que instaban a forzar el paso fronterizo el 23 de septiembre, jornada de votación en la que la policía marroquí estará enfocada en los colegios electorales. En comunicados públicos y publicaciones en la red social X, la representación española recalcó que "entrar irregularmente en España a través de Ceuta y Melilla no da derecho a acceder a la Península, a permanecer en España o a circular libremente por la UE".

Publicaciones marroquíes como L’Opinion confirmaron haber recibido notas oficiales enfocadas a "poner fin a los rumores y falsas promesas que podrían alimentar nuevos intentos de cruzar la frontera", remarcando que “en los últimos días se han reportado llamamientos a una nueva entrada masiva en Ceuta el 23 de septiembre, en un contexto en el que las autoridades españolas temen que el calendario electoral marroquí pueda ser visto como una oportunidad por los organizadores de estas movilizaciones”. 

Mientras plataformas como Le Desk detallaron los avisos emitidos por el Ministerio del Interior español sobre estos llamamientos en internet, otros medios locales, entre ellos Medias 24, llegaron a calificar la difusión de estas alertas como una supuesta "injerencia española" en el proceso electoral marroquí.

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