Fue un regalo para Carlos Alcaraz. Ese largo resoplido al acabar el partido no decía lo mismo, pero su debut en el ATP 500 de Viena ante Karen Khachanov fue exactamente lo que necesitaba ahora mismo. Ante él, un rival que le exigió concentración al resto, que le aguantó los intercambios y que le obligó a acelerar el ritmo. Un rival que no le hace demasiado daño, que apenas encuentra la manera de desbordarle, pero que siempre le hace sudar.
Después de sus meses de baja por lesión, Alcaraz todavía no cuenta con la constancia de otros tiempos. Sufre algunos bajones, pierde precisión cuando intenta acelerar y, por momentos, se precipita en busca del golpe definitivo. Pero está a tiempo de remediarlo. La receta es jugar partidos, partidos y más partidos. No hay otra. Únicamente la acumulación de horas sobre la pista le devolverá aquella brillantez de hace ya casi un año, en el último Open de Australia. Por eso está disputando el torneo austriaco y por eso este martes se felicitaba por su victoria ante Khachanov. No fue una victoria fácil, ni falta que hacía. Acabó con un 6-4 y 7-6(5), pero el desenlace dejó una lección útil.
La resistencia de Khachanov se hizo especialmente visible cuando Alcaraz tuvo la oportunidad de cerrar el encuentro. Con 5-4 en el segundo set, disfrutó de tres bolas de set y de partido, pero se precipitó. Buscó el winner brillante, el golpe ideal, como si necesitara adornar una victoria que ya tenía al alcance de la mano. No acertó y tuvo que volver a empezar.
El ruso sobrevivió hasta el desempate, donde el español acabó imponiendo su talento con un passing magnífico para el 5-5. Una última demostración de que, aunque Khachanov no tenga demasiados recursos para hacerle daño, siempre encuentra la manera de mantenerlo en vilo. Alcaraz avanzó a segunda ronda, donde se enfrentará al vencedor del duelo entre Juri Rodionov y Nikoloz Basilashvili.
Jódar se asoma al Top 10
Por su parte, este mismo martes, Rafa Jódar se estrenó con victoria ante Alejandro Tabilo en el ATP 500 de Basilea por 6-4 y 6-2, y de lo que haga esta semana depende su posición en la lista el próximo lunes. Novak Djokovic, Alex de Miñaur y Taylor Fritz. Si a inicios de 2026 alguien le cuenta a Rafa Jódar que a finales de año estaría luchando por una plaza en el ranking ATP con esos tres tenistas, muy posiblemente se lo habría tomado a broma. Pero es así. El español está a un paso de colarse entre los 10 mejores tenistas del mundo y sólo tres adversarios de renombre pueden ya impedirlo.
Si mejora el resultado de Djokovic y Fritz en el mismo torneo suizo y de De Miñaur en el ATP 500 de Viena, su ascenso entre los mejores será un hecho, aunque también es posible con otras muchas cábalas. En todo caso, pase lo que pase, se trata de un privilegio que se ha ganado.
A sus 20 años, Jódar, que también está en la lucha por entrar en las ATP Finals de Turín, sigue demostrando que su irrupción no tiene nada de casual. Ante Tabilo, a quien ya había derrotado dos veces este verano, volvió a imponer su saque, su velocidad de bola y sus recursos con el revés para solventar una victoria a toda velocidad, en apenas una hora y 25 minutos. Con su derecha, el chileno trataba de presionarle, de hacerle fallar, de desequilibrarle, pero no había manera.
Pum, pum, pum. Los intercambios se decantaban una y otra vez del lado de Jódar, por fuerza, por ritmo, por puro desgaste. Si acaso, el español tembló unos minutos en el último juego para cerrar el primer set, cuando tuvo que salvar tres bolas de break. Pero ya está. La segunda manga fue una exhibición de autoridad, otra demostración de que su tenis crece a la misma velocidad que sus ambiciones. En segunda ronda se medirá a Valentin Vacherot para continuar con su ascenso.