Bobby nunca pierde la confianza en sí mismo. La fe como argumento de conducta del nuevo revulsivo del Real Madrid. El pasado miércoles, cuando Mourinho le ordenó saltar al Olímpico de Roma para «reventar» el partido, Endrick estaba «hablando con Dios». La oración es el pilar deportivo y personal de un brasileño que ahora inicia etapa como recurso de urgencia gracias a su desborde, verticalidad y remate. Él, con su gol y regates desde la banda derecha, decidió el duelo contra la Roma. Con sólo cuatro minutos disputados esta temporada respondió con solvencia al rol exigido por Mourinho.
Endrick sólo tiene 20 años, pero está curtido como uno de 30. Hace dos temporadas recaló en el Bernabéu y pronto sorprendió por su descaro y empatía. A todos les sorprendió que declara que su ídolo era el histórico Bobby Charlton, campeón del mundo con Inglaterra en 1966. Inevitablemente, se quedó con el apodo de Bobby. No se ganó un puesto en el 11 titular y el pasado enero se marchó cedido al Olympique de Lyon, donde encontró la continuidad buscada: 21 partidos, ocho goles. Un notable rendimiento que le proporcionó el pasaporte para el Mundial (participó en cuatro partidos). Carlo Ancelotti le conoce bien, también le convocó para los amistosos de otoño contra India y Australia.
El pasado verano, el delantero recibió varias ofertas, pero se quedó en el Bernabéu por petición expresa de Mourinho. El luso valora su compromiso y actitud: entrena con intensidad, no pone malas caras por la suplencia y siempre está listo cuando se requieren sus servicios. «Me quedó aquí para luchar por todo. Creo mucho en Mourinho. Estoy contento por quedarme en Madrid, aquí soy feliz, tengo a mi familia, a mis amigos... Todo es perfecto», dijo el delantero brasileño para justificar su permanencia en el club blanco.
En este curso, antes de revolucionar el duelo contra la Roma en la Champions, sólo había disputado cuatro minutos, en el tramo final del partido contra el Elche. En la media hora que dispuso en la capital italiana certificó su fortaleza anímica. En el club destacan que es un tipo que nunca se rinde, una fuerza gestada en su dura niñez en Taguatinga, un distrito pobre cerca de Brasilia. En su casa había lo justo y la familia se marchó a Sao Paulo para progresar. Su padre, un futbolista amateur, trabajó como auxiliar de limpieza en el Palmeiras. A ese club se unió Endrick con sólo 15 años. En cinco campañas, en las categorías inferiores, marcó 165 goles en 169 partidos. El 15 de diciembre del 2022, el Real Madrid le contrató por 45 millones de euros.
No titular
Mourinho valora al delantero por su esfuerzo permanente y por no bajar nunca la guardia. El cuestionado aval de la meritocracia. «Yo creo que hay veces que nos cuesta dar mérito a quién hace cosas bien. Endrick hizo un buen partido ante la Roma, lo reventó todo. En 10 minutos, lanzamos siete córneres, porque tuvimos una avalancha de fútbol. Endrick estuvo muy bien, pero eso no significa que vaya a ser titular en el siguiente partido. Significa que me ha dado otra razón para pensar en él cuando elija el equipo», señala el luso, que este domingo, ante el Sevilla ascendente de Luis García Plaza, tendrá que decidir si otorga protagonismo a Bobby desde el inicio.
Ayer, el preparador portugués no quiso desvelar sus intenciones: «Hay mucha gente que merece jugar. Hay más de 11 que merecen jugar, hay 15 ó 16, hasta Lunin merece jugar». Lo que sí está claro es que Vinicius cumplirá el primero de sus cuatro partidos de sanción. El brasileño es uno de los jugadores que más cuida el técnico, porque necesita un tratamiento específico para recuperar su mejor versión.
Este sábado, Mou volvió a elogiar su capacidad como nexo de unión del grupo: «Vini es un chico espectacular, es muy fácil tener una buena relación. Me paso minutos con él a solas todos los días. Le doy un valor tremendo porque siempre consigue vivir y sobrevivir con una sonrisa. Es uno de los focos de alegría y empatía en el vestuario. Yo, si estuviera en su lugar, probablemente no seguiría aquí. El verano pasado, probablemente habría forzado una salida hacia una competición, un país, un núcleo de clubes y estadios donde los rivales le respetaran. Pero, por amor al Real Madrid, y con la fe de que las cosas siempre pueden mejorar, renovó».