El Santiago Bernabéu se unió a las quejas de Jose Mourinho y del Real Madrid y lanzó sus cánticos contra Javier Tebas después de una nueva semana de polémicas entre el conjunto blanco y el presidente de LaLiga. Conocida la sanción de cuatro partidos a Vinicius tras su expulsión contra el Villarreal y la comparación hecha por Tebas sobre la televisión del Madrid y la propaganda de la Alemania nazi, la Grada Fans de Chamartín la tomó contra el dirigente. «No es LaLiga, son Tebas y Negreira», se pudo leer en la pancarta desplegada por el fondo al inicio del encuentro contra el Sevilla.
«Tebas vete ya», «Javier Tebas dimisión» o «las manos de Tebas fuera del Madrid» fueron algunos de los cánticos contra el máximo responsable de la competición nacional, mientras que también hubo quejas hacia Joan Laporta, presidente del Barcelona, y contra la Federación española de fútbol. «Laporta sigue pagando», se cantó en referencia al directivo culé, y «corrupción en la Federación» sobre el ente que dirige Rafael Louzán. La crítica madridista duró los primeros cinco minutos y reflejó el sentir del propio Madrid, enroscado en su pelea contra Tebas, al que pidió su dimisión esta misma semana.
Más allá de la polémica, Mourinho sorprendió con un cambio de cronos en su alineación, situando a Fede Valverde como lateral derecho de inicio por primera vez en la temporada. El uruguayo, que el curso pasado dejó claro que «no he nacido para ser lateral» y al final se vio obligado a hacerlo por las lesiones de Trent Alexander-Arnold y Carvajal, no jugaba de titular en el lateral derecho desde el 1 de febrero, en un duelo contra el Rayo, con Arbeloa todavía entrenando al Madrid.
El fichaje de Dumfries por 20 millones y la llegada de Mourinho parecían aparcar esa idea con el uruguayo, y de hecho el portugués lo dejó claro al comienzo de esta campaña: «Para mí es un jugador del centro del campo. Dependiendo de los rivales puede ser un jugador más posicional y móvil, pero es un jugador del centro del campo», explicó Mourinho el 25 de agosto, en la previa del debut liguero en el Bernabéu. Un mes y medio después y con Trent y Dumfries sanos, el técnico decidió dejar a ambos en el banquillo y salir de inicio con el uruguayo en la banda. No le tembló el pulso ante las necesidades de su equipo.
El luso parece convencido de tomar decisiones cuando la sucesión de partidos explican dichos problemas, y no antes. Sucedió así con Vinicius, indiscutible en el primer tramo de curso y cambiado a la hora de partido en las últimas jornadas tras mostrar en repetidas ocasiones que está lejos de su mejor nivel, y parece que es así con el centro del campo, que no termina de funcionar. A Mourinho le gusta Valverde como mediocentro, pero lo hizo bien como lateral en los minutos finales de los partidos contra el Villarreal y la Roma, y enviarle a la banda le permite situar a Güler más pegado a Tchouaméni, ganando pie en la creación de juego. «Había señales que nos indicaban que podía salir bien. No tengo que convencer a Fede de nada, es el capitán del Real Madrid, si falta el portero, se pone los guantes».
Ante el Sevilla, el luso apostó por esa idea. Centró al turco al lado de Tchouaméni y no en la banda, y fue el actor principal de la primera parte al marcar un golazo sensacional para abrir el marcador. Antes, sin embargo, Güler fue el protagonista de la acción polémica del duelo. En una jugada de ataque del Madrid, el turco forcejeó con Peque y el del Sevilla terminó en el suelo. Los andaluces protestaron la supuesta agresión y el colegiado Busquets Ferrer escuchó al VAR, pero no fue a revisarlo a la pantalla. «Es una expulsión clara que marca la diferencia», se quejó Kike Salas en el descanso.
La jugada llegó hasta la sala de prensa y dejó una crítica contundente por parte de Luis García Plaza, entrenador del Sevilla, que deslizó que «quizás no le llaman al VAR porque se van a nueve puntos del Barça antes del clásico si ganamos». El técnico de los hispalenses señaló que «era roja»: «Peque decía 'me ha pegado, me ha pegado'. Es roja». Y cuestionado por las protestas del Madrid, aseguró que «los que más se quejan son los que menos se tienen que quejar, los tres grandes, Madrid, Barça y Atlético. Con los tres hay una diferencia con los demás que madre mía...».
Esas palabras de García Plaza las escuchaba atentamente Mourinho en la entrada de la sala de prensa, esperando su turno. «Sin comentarios», contestó a la primera pregunta que le recordaba la declaración de su adversario, pero en la siguiente lo matizó. «No quiero comentar las palabras de Luis, pero nadie me ha conseguido enseñar lo que dicen que ha pasado, no tengo una imagen. He pedido imágenes de la televisión, a analistas, y no he conseguido ver nada de lo que están hablando. Os digo con toda honestidad que si un día pasa algo que yo creo que nos ha beneficiado, no tendré problema en salir y decirlo, pero creo que nos pasará más veces lo opuesto. Es la tendencia natural. Gran victoria del Madrid», reflexionó el portugués.
Mourinho destacó que García Plaza «ha tenido cuatro preguntas sobre algo de lo que no hay caso, porque no he visto ninguna imagen» y volvió a señalar a los periodistas. «¿Alguno de vosotros ha visto alguna imagen clara? Por eso no entiendo la obsesión en cuatro preguntas sobre ello», insistió, y contestó a una pregunta sobre la polémica del Betis-Barcelona el sábado: «No he visto el partido, te lo juro. He visto el Bayern-Leipzig, pero me llegaron mensajes. Tampoco es una sorpresa para mí. Un día más en la oficina».