Más de 100.000 parisinos se congregaron a los pies de la torre Eiffel y agasajaron a Luis Enrique y a sus pupilos del PSG, que recibieron un tratamiento de alfombra roja. La ciudad entera se volcó en una celebración que recordó de lejos los fastos de los Juegos Olímpicos, empañada sin embargo por los 780 detenidos 15 ciudades, 57 policías heridos y un fallecido en incidentes tras la victoria sobre el Arsenal.
Al filo la seis de la tarde, los campeones salieron por la puerta triunfal de la Escuela Militar y enfilaron el largo paseíllo a través de los Campos de Marte, coreados por los miles de fans en un mar de banderas azules y rojas. El capitán Marquinhos encabezó la comitiva, flanqueado por Luis Enrique, por el director deportivo Luis Campos y por el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaïfie. La copa de la Champions fue pasando de mano en mano hasta llegar al entrenado asturiano, que la agitó con entusiasmo a medio camino mientras los hinchas coreaban el himno de los parisinos, con gritos de "¡Luis Enrique, Luis Enrique!" al final del desfile..
El avión procedente de Budapest había aterrizado a las 16,30 en el aeropuerto Charles de Gaulle. El equipo se repartió entre dos autobuses pintados con las inscripciones "Champions dEurope" y "Back to Back" que les trasladaron hasta el centro de París, escoltados por un singular y ruidoso cortejo de mil motociclistas.
Como si fuera la jornada estrella del Tour de Francia, la comitiva fue seguida por helicópteros y drones por la autorpista hasta cruzar el Sena y enfilar hacia los Campos de Marte, donde varios DJs se sucedieron desde las dos de la tarde para amenizar la larga e intensa espera.
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, se sumó al júbilo general en los Campos de Marte y alabó el sentimiento de "unidad y respeto de la gran mayoría de los parisinos", al tiempo que condenó los actos de violencia en varios puntos de la capital" como "algo inaceptable que no se puede nunca justificar".
"¡Una nueva estrella brilla en París!", proclamó por su parte Emmanuel Macron, ajeno al guirigay político por cuenta de las celebraciones que tuvieron en jaque a 22.000 policías la noche del sábado en todo el país. "Felicitaciones al PSG, que hace soñar a toda Europa: Francia está orgullosa", escribió en su cuenta en X el presidente, que recibió por segundo año consecutivo a Luis Enrique y sus pupilos en el Elíseo.
Tras la celebración popular ante la torre Eiffel, la fiesta se trasladó al Parque de los Prínicipes, donde se tributó un nuevo homenaje al equipo similar al del año pasado, en torno a las 7:30 de la tarde. La policía extremará la vigilancia en la puerta de Saint-Cloud, cercana al estadio, donde se produjeron graves incidentes en la noche del jueves.
El ministro de Interior Laurent Nuñez dio cuenta del último parte de daños y detenidos, pese al despliegue de 22.000 policías en todo el país, entre peticiones por parte de líderes políticos de la derecha de acordonar los Campos Elíseos y e imponer una nueva doctrina de "reunión cero" tras los eventos deportivos, tras las reiteradas oleadas de vandalismo, con la quema de un camión y decenas de escaparates rotos en los alrededores de la principal arteria parisina.
Más de medio centenar de policías resultaron heridos en enfrentamientos con aficionados y alborotadores no solo en París, también en ciudades como Rennes, Estrasburgo o Grenoble. "Estos bárbaros deben ser neutralizados de una vez por todas", declaró el alcalde de Niza Eric Ciotti, líder de la Unión de las Derechas por la República.
"Solo en Francia, la victoria de un club provoca estos disturbios", lamentó la líder de Agrupación Nacional Marine Le Pen. Su "delfín" Jordan Bardella denunció por su parte cómo "la violencia se multiplica por todo el territorio, a cargo de bandas que atacan a los bienes públicos, a los comercios y a las fuerzas del orden".
Catherine Lécuyer, alcaldesa del Octavo Distrito de París con Los Republicanos, criticó lo ocurrido en la noche del sábado como "una demostración de impotencia pública, con violencia múltiple contra la policía, atacada con fugo de mortero, incendios de automóviles y decenas de saqueos". "La estrategia preventiva ha llegado a sus límites: hay que imponer el concepto de "cero reuniones" tras los eventos deportivos", añadió.
En el otro extremo político, la diputada de La Francia Insumisa Clémence Guetté culpó de la ocurrido a la represión policial y pidió al ministro de Interior que no vuelva a "aguar la fiesta": "Permita que los parisinos y los franceses puedan mostrar su orgullo y su alegría por una noche. Nada de represiones violentas: el desastre del año pasado no puede reproducirse".