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Las cuatro decisiones del implacable Luis de la Fuente: "La vida no regala nada a nadie"

Las cuatro decisiones del implacable Luis de la Fuente: "La vida no regala nada a nadie"

Luis de la Fuente lleva unos meses de acá para allá. Agarrado a la ola de su agencia de representación, lo mismo presenta una biografía que da una charla a los jóvenes, igual te sirve para desayunar en una agencia de noticias que para presentar unos relojes. Le ha faltado presentar el Telecupón. Y eso ha sido posible por varios motivos, pero uno de los principales, seguramente, es que la lista de 26 jugadores que ofreció ayer en Madrid estaba clara desde hace semanas. Incluso meses. Quitando un contratiempo como el de Fermín, todo estaba bastante claro.

El trabajo, en realidad, estaba hecho, y era cuestión de ir siguiendo la evolución de los elegidos. Ha habido sustos, cómo no, y todos en forma de lesión. Lamine, Mikel Merino y Nico Williams llegarán el sábado a Las Rozas inmersos en procesos de recuperación. Con ellos, el contacto ha sido permanente y el alivio, casi inmediato. «Es muy probable que, vista la evolución que han tenido, podamos contar con todos ya para el primer partido», avanzó ayer el seleccionador, aunque nadie se cree que vaya a ponerles contra Cabo Verde el día 15. Arabia (día 21) y, sobre todo, Uruguay (día 26) sí cuentan con más opciones.

También ha tenido algún mal trago. Especialmente el de decirle a Alex Remiro, su tercer portero desde casi desde que llegó, que no iba a estar en el Mundial. «Sí, le llamé», concedió, saltándose la norma que suele utilizar de no hablar de los que no están. Cuentan quienes están cerca de De la Fuente que le costó. Más sencilla fue la conversación con Carvajal, esta hace varias semanas. Ambos sabían que era imposible. «El legado que dejan Dani y Álvaro [Morata] lo han cogido perfectamente Unai, Rodri, Ferran...», explicó.

Un repaso algo más sosegado a la citación descubre cuatro ejemplos bastante claros de una de las características, no demasiado visibles, del técnico. Detrás de su educación, de su gesto amable y de, casi siempre, una sonrisa, se esconde un tipo bastante duro. Implacable. Un entrenador de élite que toma decisiones, incluso sabiendo que van a generar más ruido que si decidiese lo contrario. Y, además, leyendo un poco entre líneas, lo explicita.

La primera es la inclusión de Joan García, el portero del Barcelona. Lo mete de tercer portero, un puesto casi simbólico en el que nadie suele reparar en este tipo de torneos. Lo más cómodo, quizá, hubiese sido seguir con Remiro, que no da un ruido. La presencia de Joan hará que, si las cosas no van bien o hay un fallo grosero de Unai, los medios hablen de ello. «¡Es tremendo, me quedo asustado!», soltó ayer cuando precisamente le preguntaron por eso, por si esperaba que pudiera surgir el debate. «¿Y nadie habla de David Raya? ¿En serio?». El caso es que él sabía que la temporada del guardameta del Barça merecía ir al Mundial y se lo ha llevado. Aunque el portero, eso está claro, es Unai, Joan hará más ruido que Remiro. Luis lo acepta.

Otra decisión dura fue la de prescindir de Le Normand. De la Fuente fue de los que más peleó para impulsar esa nacionalización, y en la primera oportunidad que tuvo, la Nations de 2023, le llevó y lo puso de titular, y así ha sido siempre hasta que el central perdió el sitio en el Atlético en favor de Pubill. Ese adelantamiento ha tenido continuidad en la selección. Cuestionado por ello, por el central hispano-francés y por otros, por si les había llamado por teléfono para decírselo, dejó una frase que habla de esa mano de hierro. «La vida no regala nada a nadie, los que están se lo han ganado. Y a los otros... no es un adiós, es un hasta pronto, porque tendrán más oportunidades». Sí, pero quizá no de un Mundial.

Tampoco ha sido el camino más fácil el de dejar, por primera vez en la historia, al Real Madrid fuera de una lista de un Mundial. Huijsen, el único que tenía opciones reales de ir, ha perdido el paso en la segunda parte de la temporada. Aún así, Luis de la Fuente sabía que habría más ruido si no había madridistas que si, al menos, había uno. «Los que vienen aquí son simplemente jugadores de la selección. No miro de qué equipo son», cerró.

Un último detalle. Había alguien en Las Rozas que sugirió, de algún modo, que quizá estuviera bien recuperar, aunque en un papel secundario, a Carvajal o Morata. Por el papel de capitanes, por el peso específico, por el control del vestuario. A Luis de la Fuente ni se le pasó por la cabeza. Los que están, están. Y punto. Luis, el implacable.


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