Cultura

Youth, una comedia sobre la crisis de los 50 y cómo afrontar los últimos diez años de vida sexual

Youth, una comedia sobre la crisis de los 50 y cómo afrontar los últimos diez años de vida sexual

Definí aquí la semana pasada como «crisis de los 50» lo que viven los protagonistas de DTF St. Louis. Pero igual es otra cosa. No una crisis, sino un precipicio vital por el que, llegada una determinada edad, empiezas a deslizarte. La idea es bajarlo en elegante eslalon, en realidad, uno hace lo que puede y bastante tiene con no abrirse la crisma mientras intenta no matarse cuesta abajo. Sharon Horgan define esta sensación mucho mejor que yo. En Youth, su última serie, recién estrenada en HBO Max, Horgan es Alex, una mujer de cincuenta años que, con su hijo recién enviado a la universidad, se enfrenta a lo que ella cree que serán sus últimos diez años de vida sexual. Se lo dice así de claro a Sam (Sharlene Whyte), su compañera de trabajo en una editorial pija. Ellas también lo son, un poco. Como Sharon Horgan que, aplicando eso de «escribe de lo que sabes» suele escribir (y protagonizar) comedias sobre mujeres de clase media, más o menos acomodada. Podemos discutir si la profesora que interpretaba en Catastrophe, su gran obra maestra, era económicamente verosímil, pero no si la serie era una exploración compleja e inteligente de la vida adulta. Y de la vida adulta en pareja. Ninguna serie ha hecho eso mejor que Catastrophe. Que aquella serie fuese tan perfecta implica que todo lo que haga Sharon Horgan después será comparado con ella. ¿Es Youth peor que Catastrophe? Claro. Pero también es mejor que la gran mayoría de series en emisión ahora.

La vida laboral/amorosa/sexual/familiar de Alex es complicada. Claro que la de qué divorciada de cincuenta, con un hijo universitario cafre y un trabajo loco no lo es. Es como si la Raye de Where Is My Husband? llegase a esa edad (ahora tiene 28) sin dejar de cantar su temazo pero sin encontrar tampoco al husband en cuestión.

Youth también podría ser la serie de una mujer que mandó su currículum a Sexo en Nueva York y And Just Like That... y le respondieron que estaba mayor para la primera y pobre para la segunda. Y que se aplicase el cuento del final de And Just, esa bochornosa escena en la que Carrie (Sarah Jessica Parker) descubre a los fuckin' 60 que la única persona en la que realmente puede confiar siempre es... ella misma. Un aplauso para Carrie. «Lo sabía yo desde los 15», me dijo una amiga, indignada, tras ver aquello. La Alex de Youth también sabe muchas cosas. Pero la serie no va de eso, sino de lo que Alex quiere. Que es todo. Aunque sabe que eso es imposible, la receta para el desastre. Ella es cincuentona pero también patosa, contradictoria y, en muchos momentos, patética. La amo.

Sharon Horgan es una maestra de la vergüenza ajena. Sus personajes con frecuencia la dan. O quizá nos la damos nosotros a nosotros mismos, al ver en pantalla cosas que conocemos de primerísima mano, pero puede que no le contemos a nadie. Yo también lo quiero todo. Y tú. Que sepamos que nuestra pretensión es imposible y que sólo nos provocará ansiedad y frustración es una teoría bonita que en la práctica no da ningún resultado. Y encima el tiempo se agota.

Cuando su amante ocasional Patrick (Rupert Friend) alaba su culo «blandito», Alex anota mentalmente que debería hacer más sentadillas. Las hará, por supuesto, en pijama y en la soledad de su casa. En Youth, Sharon Horgan nos ofrece esa escena. Qué lastimita da Alex en ese momento. Y que levante la mano quien no haya hecho sentadillas como un desesperado en cuanto vio que aquello empezaba a perder dureza. Sentadillas, flexiones y el ridículo.


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