Gadi Eisenkot ha movido ficha. Con un escrutinio que avanza todavía muy lentamente y los sondeos a pie de urna situando al Likud como primera fuerza, el líder de Yashar! ha dejado claro que intentará construir una mayoría alternativa que permita formar un gobierno sin Benjamín Netanyahu y evitar que Israel tenga que regresar nuevamente a las urnas.
"Haré todo lo posible para formar un gobierno sionista" que represente "a todos los ciudadanos de Israel por igual", aseguró Eisenkot ante los candidatos y simpatizantes de su partido, unas tres horas y media después del cierre de los colegios electorales.
El ex jefe del Ejército israelí interpretó además el resultado como un rechazo al actual primer ministro. A su juicio, los ciudadanos han votado "en contra de la continuación de Netanyahu como primer ministro" y la elevada participación registrada este martes obliga a los partidos a encontrar una salida política.
La participación alcanzó el 77,7%, la cifra más elevada desde 1999 y casi ocho puntos superior a la de las anteriores elecciones de 2022. "Sería un error ir a elecciones de nuevo", advirtió Eisenkot.
Los partidos árabes, la posible llave
La aritmética que dibujan los sondeos a pie de urna explica buena parte de su discurso. Las proyecciones sitúan al Likud de Netanyahu como ganador de las elecciones, pero su bloque no alcanzaría la mayoría necesaria para formar Gobierno.
El bloque encabezado por Eisenkot tampoco llegaría por sí mismo a esa mayoría, aunque obtendría en conjunto más escaños que el de Netanyahu. Eso deja a los partidos árabes en una posición potencialmente decisiva para inclinar la balanza.
Eisenkot no habló abiertamente de incorporarlos a una futura mayoría, pero tampoco rechazó esa posibilidad. Una posición similar adoptaron los líderes de Juntos y Demócratas, tercero y cuarto respectivamente en las encuestas a pie de urna, que evitaron cerrar la puerta a las formaciones árabes durante sus intervenciones tras las elecciones.
La incertidumbre seguirá durante las próximas horas. Cuando Eisenkot compareció, únicamente se conocían los resultados de 128 de los más de 12.000 colegios electorales, por lo que el escrutinio todavía estaba en una fase muy inicial.
Pese a ello, el líder de Yashar! lanzó directamente un mensaje a Netanyahu: "Un líder digno aceptaría esta moción de censura popular y anunciaría hoy mismo su retirada de la vida política".
"No te atrevas a utilizar la seguridad de Israel"
Eisenkot reservó uno de los momentos más duros de su intervención para la seguridad nacional. Sin mencionar expresamente a Irán, aludió a la posibilidad de una nueva ofensiva que Netanyahu había dejado entrever durante la campaña electoral y recordó a los responsables militares y de seguridad que el primer ministro se encuentra ahora en funciones.
"Netanyahu es un primer ministro de transición, que carece tanto de mandato como de la confianza de la ciudadanía", aseguró.
El propio Eisenkot, general y antiguo jefe del Ejército israelí, se dirigió directamente a los responsables de los organismos de seguridad para recordarles que sirven "al Estado y exclusivamente a los intereses de los ciudadanos de Israel".
"Manténganse firmes y resueltos frente a cualquier intento de desafiarlos. Cuentan con mi respaldo pleno y absoluto", añadió antes de lanzar una advertencia todavía más explícita al primer ministro: "No te atrevas a utilizar la seguridad de Israel para tus propios fines políticos".
Para Eisenkot, el resultado electoral refleja el hartazgo de una parte importante de la sociedad israelí. "Millones de israelíes están cansados de una cultura de mentiras, cansados del fracaso y cansados de la división y la incitación", afirmó.
A partir de ahora, sostuvo, comienza un proceso que debe terminar con la formación de ese nuevo Gobierno. Entre sus prioridades mencionó una ley que obligue también a los judíos ultraortodoxos a realizar el servicio militar y mantuvo el compromiso de Israel de desmantelar a Hamás.
Pero antes deberá resolver una aritmética parlamentaria que los primeros sondeos dejan extraordinariamente ajustada. Netanyahu aparece como ganador de las elecciones, pero sin mayoría propia; Eisenkot suma más con el conjunto de la oposición, pero tampoco llega.
Y entre ambos aparecen unos partidos árabes a los que, por ahora, Eisenkot ha decidido no cerrar la puerta.