El terremoto provocado en China por Kylian Mbappé al afirmar que Mao Zedong fue un «dictador» ha movido los cimientos del fútbol español hasta tal punto que él mismo, LaLiga y su presidente se apresuraron ayer a realizar comunicados en redes sociales para censurar las palabras del francés y apoyar al país y al pueblo chino. «Lamentamos sinceramente el daño que estas declaraciones hayan podido ocasionar», apuntó Javier Tebas, presidente de la patronal. No son disculpas casuales. «Es una parte relevante del negocio de LaLiga», deslizan fuentes internas a EL MUNDO.
¿Qué ha puesto en peligro Mbappé? El 3 de agosto, LaLiga informó de un acuerdo con la compañía china Migu, filial de China Mobile (empresa estatal de comunicaciones) hasta 2030. El contrato preveía la retransmisión de 380 partidos por curso, además de otras piezas audiovisuales. El volumen de negocio de China Mobile, en el que están incluidos los partidos de LaLiga, ronda los 4.000 millones de euros anuales, según un estudio de Phillip Securities Group. Migu dispone de más de 520 millones de abonados en su plataforma, y su crecimiento supera el 8% anual, según recoge el mismo estudio.
En el último informe económico y financiero de LaLiga, perteneciente a la temporada 2024/25, la patronal reconoce 1.576,3 millones de euros de ingresos por derechos de retransmisión. De esos, en torno a un 40% (748 millones) provienen de mercados internacionales. Para la Liga, que no explicita la cantidad exacta que recibe del mercado chino, esa parte del mundo y Estados Unidos son sus fuentes de ingresos más importants, y pagan la mayor parte de esos 748 millones que ingresa porque los partidos de la Liga se vean fuera de España.
La relación entre China y LaLiga comenzó hace 12 años, cuando la patronal abrió en el gigante asiático una de sus primeras oficinas internacionales. Ahora hay dos equipos, instalados en Shangai y Pekín, y una delegación en Hong Kong para explorar acuerdos comerciales y de patrocinio. Hace cinco años (últimos datos disponibles) el volumen de negocio de esas oficinas superaba los 11 millones de euros.
La Liga, para facilitar la penetración en el mercado asiático, comenzó a ofrecer en 2016 partidos a las 13.00 horas española, las 19.00 de Pekín. En la actualidad, los encuentros en horario de mediodía se disputan los sábados y domingos a las 14.00 horas. Eso le permitió crecer en audiencia en el gigante asiático. Allí, la española es una de las competiciones más seguidas, líder, según fuentes de la Liga, de los campeonatos europeos, con millones de simpatizantes en sus redes sociales, (Weibo y WeChat).
Javier Tebas mantuvo ayer una reunión con Yao Jing, embajador de China en España, para reafirmar las alianzas que les unen a través de diferentes acuerdos de colaboración como el mencionado con Migu así como el convenio estratégico con la Chinese Professional Football League (CFL). "Nuestro compromiso es seguir trabajando juntos para que un episodio individual no perjudique los importantes avances conseguidos ni afecte a los millones de aficionados chinos que siguen nuestras competiciones", expresó el presidente de LaLiga.
Para poner en contexto lo ocurrido con Mbappé, las palabras del jugador del Real Madrid han superado los 430 millones de visitas en Weibo. La Liga se afana, mientras tanto, en que Migu, la plataforma de pago, no siga los pasos de la televisión pública china (CCTV), que no emitirá los dos partidos en abierto que venía emitiendo como respuesta a la ofensa de la estrella francesa.
Intereses blancos
La rápida respuesta de LaLiga y Javier Tebas se contrapone al silencio, hasta el cierre de esta edición, del Real Madrid. Los blancos tienen un 20% de los derechos de imagen de Mbappé, cuyas palabras podrían también perjudicar los intereses de la entidad de Chamartín. Por lo pronto, entre un 10 y un 15% de los ingresos por merchandising internacional procede de China, donde la camiseta de Kylian es la más vendida.
De haberse viralizado esta polémica antes del clásico, el mayor partido del mundo a nivel de clubes no podría haberse visto en China. En España, el Barcelona-Real Madrid fue seguido por 2.759.000 espectadores. Para hacerse una idea de la dimensión del público chino, basta recordar un dato: el primer partido de Wu Lei, el primer jugador chino que marcó en la Liga, en 2019, en el Espanyol, lo siguieron 40 millones de espectadores en su país. De ahí los esfuerzos de la Liga y el jugador por pedir disculpas.